Libertad
La verdadera libertad empieza con uno mismo. No puedo echarle la culpa a los demás de lo que me hacen. Es una pérdida de tiempo estar constantemente analizando sus acciones y enfadarse. Lo único que puedo hacer es analizar lo que me hago a mí mismo y preguntarme: "¿Cuánto tiempo voy a seguir viviendo así?
En este ilimitado Juego de la Vida hay otras personas que desempeñan el papel de actores. Ellos harán lo que quieran y existirán como quieran, pero yo puedo escoger en qué dirección moverme. Yo decido si dejarme o no influenciar por los demás, o si sentirme obligado o utilizado por los demás. Para sentirme bien, lleno de positivismo y en plenitud, me doy cuenta de que tengo que cambiar. Está en mis manos adoptar una fuerza de vida mejor, y no en manos de los demás, ya sean la pareja, hijos, jefes, gurús, políticos o médicos.
La verdadera libertad empieza con uno mismo. No puedo echarle la culpa a los demás de lo que me hacen. Es una pérdida de tiempo estar constantemente analizando sus acciones y enfadarse. Lo único que puedo hacer es analizar lo que me hago a mí mismo y preguntarme: "¿Cuánto tiempo voy a seguir viviendo así?
En este ilimitado Juego de la Vida hay otras personas que desempeñan el papel de actores. Ellos harán lo que quieran y existirán como quieran, pero yo puedo escoger en qué dirección moverme. Yo decido si dejarme o no influenciar por los demás, o si sentirme obligado o utilizado por los demás. Para sentirme bien, lleno de positivismo y en plenitud, me doy cuenta de que tengo que cambiar. Está en mis manos adoptar una fuerza de vida mejor, y no en manos de los demás, ya sean la pareja, hijos, jefes, gurús, políticos o médicos.
